- Se trata del cuarto delito más cometido en México y el mundo; este mercado negro puede generar ganancias entre 7,000 y 23,000 millones de dólares por año.
- La ALPZA advierte que parte del problema es la demanda de fauna silvestre: los animales silvestres no son mascotas, menciona en su más reciente campaña.
- Para concientizar sobre los efectos de este problema global, la ALPZA estableció el 25 de junio como el Día Internacional Contra el Tráfico de Fauna Silvestre.
El tráfico de vida silvestre es el cuarto delito de mayor impacto en el mundo, después del tráfico de drogas, de personas y de productos falsificados. Un informe del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), indica que, “a nivel mundial, se estima que el producto del comercio ilegal de vida silvestre se sitúa entre 7,000 y 23,000 millones de dólares por año”.
En México también es el cuarto delito de alto impacto más cometido, después del tráfico de drogas, de armas y de personas. Este fenómeno representa una grave amenaza ambiental, “toda vez que (el país) concentra el 10% de la biodiversidad de especies de flora y fauna a nivel mundial”, subraya la Procuraduría Federal de Protección Ambiental (Profepa) del gobierno mexicano.
Algunos efectos negativos del tráfico de vida silvestre es la pérdida irreversible de biodiversidad y la alteración del equilibrio de los ecosistemas; también tiene consecuencias sociales al alimentar redes de corrupción e incluso impactos en la salud pública, ya que el 75% de todas las enfermedades infecciosas emergentes son de origen zoonótico, es decir, se originan en animales.
La cadena de tráfico de vida silvestre, que abarca extracción, acopio, transporte, distribución y comercialización, ejerce una enorme presión sobre diferentes especies que, incluso, son colocadas en riesgo de extinción. La Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales del gobierno federal identifica las siguientes especies de fauna y flora como las más amenazadas por esta actividad:
- Perico cabeza amarilla (Amazona oratrix)
- Guacamaya roja (Ara macao)
- Guacamaya verde (Ara militaris)
- Tucán pecho amarillo (Ramphastos sulfuratus)
- Mono araña (Ateles geoffroyi)
- Mono aullador (Aulluata palliata)
- Tarántula rodillas rojas (Brachypelma smithi)
- Iguana negra (Ctenosaura pectinata)
- Iguana verde (Iguana iguana)
- Víboras de cascabel (Crotalus sp.)
- Halcón de Harris (Parabuteo unicinctus)
- Cactáceas del género Mammilaria
- Palmas del género Chamaedora
- Especies de la familia de las orquídeas.
De acuerdo con Rodolfo Raigoza, presidente de la Asociación Latinoamericana de Parques Zoológicos y Acuarios (ALPZA) y director Corporativo de Conservación de Xcaret, en el tráfico de vida silvestre mundial participan organizaciones criminales muy bien estructuradas, que pueden tener conexiones gubernamentales y alcance regional o global.
“Para poder cometer delitos, los traficantes de vida silvestre continúan recurriendo en gran medida a los sobornos a funcionarios (guardia forestal, agentes aduaneros, fiscales y jueces), así como a las estructuras de fraude complejo y evasión fiscal”, apunta el informe ‘Lavado de activos y comercio ilegal de vida silvestre’, publicado por el GAFI en junio de 2020.
Alexandra Guerra, directora ejecutiva de la ALPZA, destaca que con la explosión de la era digital “las redes sociales pueden utilizarse para bien o para mal, y muchas veces han fomentado el poder adquirir estos animales como mascotas”. Este año la Asociación estableció el 25 de junio como el Día Internacional Contra el Tráfico de Fauna, para concientizar a la población sobre este grave problema mundial.
En noviembre de 2022 el Centro para la Diversidad Biológica, una ONG con sede en Tucson, Estados Unidos, dio a conocer una investigación -que incluyó operaciones encubiertas en internet- en la que descubrió que animales silvestres como tucanes, monos y osos son puestos en venta a través de redes sociales en México.
Otros animales, como jaguares y pepinos de mar, se venden también abiertamente en plataformas de redes sociales, descubrió la investigación. El informe además revela que los animales son capturados en estados del sur de México y a lo largo de la costa Pacífica, y desde allí son llevados principalmente por tierra hasta grandes centros urbanos, como Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey y Tijuana.
El informe del GAFI menciona al respecto: “las nuevas tecnologías tienen la importante función de facilitar la comunicación y los pagos no presenciales entre compradores y vendedores de productos de vida silvestre. En particular, las plataformas de comunicación encriptadas y los mercados ilegales de productos de vida silvestre que funcionan en los sitios de redes sociales, las plataformas virtuales de los proveedores y la dark web facilitan en gran medida las operaciones entre compradores y vendedores de productos de vida silvestre”.
Las instituciones zoológicas juegan un papel fundamental en la lucha contra el tráfico ilegal de fauna silvestre, una de las principales amenazas para la biodiversidad mundial. A través de programas especializados, estas instituciones no solo rescatan especies que han sido víctimas del comercio ilegal, sino que también se encargan de su rehabilitación y, en muchos casos, de su reinserción en sus hábitats naturales. Su participación activa en estos procesos es crucial para asegurar la conservación de especies en peligro y para educar al público sobre la importancia de proteger la vida silvestre. Además, estas instituciones contribuyen a la concienciación pública sobre la importancia de proteger la biodiversidad y combatir el tráfico ilegal de especies.
Fauna silvestre no son mascotas
Rodolfo Raigoza señaló que gran parte de la problemática del tráfico de vida silvestre se debe a “temas culturales, ya que alrededor de la fauna hay miles de mitos como es el caso de la totoaba, los dientes y garras de jaguares, los huevos de tortuga que llevó a la extinción a varias especies de tortugas marinas en México. Es algo cultural y hacia allí apuntan las campañas de ALPZA”.
En Asia el buche de la totoaba (un tipo de pez) es considerado un alimento de alta cocina y se le atribuyen propiedades afrodisiacas y beneficios para la salud. En el mercado negro chino el kilo de vejiga de totoaba puede sobrepasar los 8,500 dólares y es adquirido como objeto de colección, un regalo e incluso una inversión financiera, y ese tipo de creencias alimentan el tráfico de vida silvestre.
Raigoza enfatiza que “se pueden reconocer esfuerzos, pero por todo el contexto que hay alrededor del tráfico ilegal algunas instituciones están incluso rebasadas, entonces es crucial generar campañas como la de ALPZA para visibilizar esta problemática y como sociedad podamos empezar a ver este problema y tomar acciones en ese sentido”.
Y Guerra refuerza: “la más reciente campaña de ALPZA apunta a comunicar en la sociedad el no comprar fauna silvestre como si se tratara de mascotas o animales de compañía, y además exhorta a las personas a fomentar la cultura de la denuncia y a esparcir la palabra en torno al grave problema social y ambiental que representa el tráfico de fauna silvestre”.











